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jueves, 22 de octubre de 2009

EL PRIMER VIADUCTO - EL TORO

EL VIADUCTO DEL RIO TORO EL VIADUCTO VISTO DESDE EL TREN
EL PRIMER COBERTIZO

ESTACION EL ALISAL - LA VIA MUERTA



ESTACION EL ALISAL







Vamos recorriendo el trayecto pegadito al cerro, más allá del río divisamos la ruta y en una zona donde el camino es de tierra y además muy estrecho, podemos observar como el mismo va subiendo y su relación con el río cada vez es más alto, hasta llegar a una zona con un precipicio de decenas de metros hasta la playa del río, podemos observar las camionetas de seguridad de la empresa que acompañan al trayecto ida y vuelta y que en cada cruce a nivel cortan el tráfico automotriz.

Una profunda garganta es superada por el tren, esta se la conoce como el “chorro” y es una formación natural donde las aguas se precipitan en épocas de lluvia como una cascada, luego el tren empieza a atravesar el río en el primer viaducto del trayecto que recibe el nombre de Viaducto del Toro, que tiene una altura de 23 metros y 260 metros de largo, que fuera inaugurado en 1924 y que originariamente fue llamado Viaducto de Los Sauces, es uno de los trece viaductos que vamos a transitar y según nos indican nuestras simpáticas azafatas es el más largo del recorrido.
Ahora las vías van al lado de la ruta, podemos ver al trafico automotor a la derecha de la formación ferroviaria, hasta que cruzamos la ruta y el tren se introduce en un pequeño túnel, pero que en realidad es un cobertizo a veces llamados “túneles artificiales” y de ellos hay nueve en el trayecto.

Estos cobertizos tienen la finalidad que los desprendimientos de las montañas no invadan las vías, como es de imaginar siete de ellos se encuentran en la quebrada del Toro que es una zona de constante desprendimientos y derrumbes.
Nuestra emoción y nuestra curiosidad van en aumento porque nos anuncian que vamos a llegar a la estación El Alisal y al primer zigzag.

Este artificio permite ganar altura, imprescindible en este momento del recorrido, en poco espacio, y sin recurrir a rampas demasiado pronunciadas, lo que obligaría al uso de cremallera (si bien suele adjudicarse al Ingeniero Maury la invención de este recurso, desde principio de siglo ya fue utilizado en Europa).

En medio de un paisaje maravilloso está la pequeña villa de El Alisal, con su capilla, la escuela y algunas casas, todo coronado por unos cerros majestuosos aún con vegetación y el río a sus pies, y comienzan a aparecer los imponentes cardos como mudos soldados que ven pasar nuestro tren.


EN EL PROXIMO BLOG SUBIMOS EN EL PRIMER ZIG ZAG

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